¿DE QUÉ NOS DESPEDIMOS LOS DOMINGOS?



La ansiedad llueve torrencialmente y
tanteo a ciegas para saber que toco
Corriendo el riesgo de chocarme 
con las sillas del desamor 
la mesa de las degracias 
el aparador realidad
Llueve a cántaros esta ansiedad 
que cae a chorros por mis ojos y me mantiene alerta, exhausta.
Un rayo lo ilumina todo y estoy sana
ningún hueso roto.
Será mejor no espantarse de la lluvia
dejarse mojar por lo que moje 
y estarse quieto hasta que cese la tormenta.