La serotonina de hoy es el cortisol de mañana




Cuando se les termine la droguita
Cuando se les acabe esa costumbre
De cartelear y teorizar
que van por libres
y livianos
mientras consumen
seres que aman
por turnos
y manosean las miserias
que les termina quemando,
huyendo del amor y de la falta
sin asumir
ni tener idea
¿qué se hace con los problemas?
¿con los silencios y los ahogos?
Cuando no quede más cuerpo
para emprender esa búsqueda constante
de químicos...
Chocaran.
contra todo,
contra ellos.
Y no tendrán otra que aceptar y
llorar para adentro.

 

 

                                                                                “No ignores la belleza de este mundo extraño”



Con dos lechuzas en los ojos

y la buena suerte en la boca,

Hermoso Misterio, durmió sobre mí

en una noche de invierno,

lluviosa y espesa.

Lo miré muy atenta

tratando de saber en dónde estaba roto

¿por dónde sangra ese cuerpo?

¿qué lo sostiene?

Pero sólo sonrió

y la herida se llenó de vino,

las manos de líquidos

y nosotros de sonidos

y respiraciones

cerca

muy cerca…

Sentí un escalofrío.

¿A quién ama, Hermoso Misterio?

¿por qué cosas llora

de angustia,

de rabia?

¿quién lo golpeó?

¿a quién golpearía?

Hermoso Misterio convivió con los muertos

y le temió a los vivos.

Lo encontré empapado,

en la puerta de mi casa.

Estaba perdido,

olfateando con las manos,

tanteando a ciegas,

viendo qué pasa,

sin planes

pero con fuego

y sed

mucha sed.

Luego lo ví partir... y pensé:

"es fácil confundir los sueños con la realidad

adictivo y peligroso".

Pero una noche de invierno

lluviosa y espesa…

qué hermoso misterio

puede volverse la vida.