La Carta- de Luis Mateo Diez






Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y, antes de comenzar la tarea diaria, escribo una línea en la larga carta donde, desde hace catorce años, explico minuciosamente las razones de mi suicidio.







"Para aburrirme prefiero sufrir"

Mirá que hay que ser boludo para elegir sufrir.
Ya no me resulta canchero.
Y si a los hechos me remito, mirá Charly cómo terminó.
Aburrirse es un privilegio.
Si me das a elegir, prefiero pasarme el día entero mirando como empollan las palomas.