La nueva hija de la lágrima







Escribirlo todo y decirte que te quiero entre mis piernas.
Apretarlo todo, con fuerza, presionando las yemas
Respirar todo, por última vez, llenando los pulmones.

Puedo sentir la electricidad que llega hasta mis pies, bajando por los dedos,
Sacudiéndome en un espasmo intenso, parejo, incontrolable.

                      
Voy a recordarlo todo.


Lo bien que se siente poder hablar de lo que duele.
La seguridad que me da cuando abrís la puerta de casa.
El viento, las estrellas, el olor de la nieve.

También voy a invocar a los recuerdos no tan felices,
A las escenas de novela, los llantos imparables,
Las auto-culpas asquerosas.

Y voy a acordarme de las mentiras, en tu cara sí, y en la mía.
De los terceros, los verdaderos, los inventados, los negados, los aceptados.

Voy a llorarlo todo, a lastimarme cada vez que te extrañe,
A escarbarme el corazón a cucharadas, autodestrucción consciente, asfixiante.
Me voy a sentir una estúpida, creyéndome inteligente.
Y seguramente voy a enojarme, voy a odiarte y a volverte a amar.

Sigo acá, pero no sé por cuánto tiempo. Y no puedo alejarme de lo que escribo.

                           Intenté
escribirlo todo.





 
                             
                      ¿Gustavo tendrá a alguien que lo quiera?






Pareciera que no, porque aunque nos hayamos estado riendo de él durante todo el camino, se lo ve desmejorado. Está todo colorado, a punto de explotar, y no para de quejarse.
Habló a los gritos todo el viaje, como buscando complicidad con los desconocidos, como queriendo hacer amigos
Yo creo que nadie le enseñó, nadie le dijo: “- Gustavo, así no."
   ¿Alguien lo querrá a Gustavo?
¿Podrá ser eso suficiente?