“No ignores la belleza de este mundo extraño”



Con dos lechuzas en los ojos

y la buena suerte en la boca,

Hermoso Misterio, durmió sobre mí

en una noche de invierno,

lluviosa y espesa.

Lo miré muy atenta

tratando de saber en dónde estaba roto

¿por dónde sangra ese cuerpo?

¿qué lo sostiene?

Pero sólo sonrió

y la herida se llenó de vino,

las manos de líquidos

y nosotros de sonidos

y respiraciones

cerca

muy cerca…

Sentí un escalofrío.

¿A quién ama, Hermoso Misterio?

¿por qué cosas llora

de angustia,

de rabia?

¿quién lo golpeó?

¿a quién golpearía?

Hermoso Misterio convivió con los muertos

y le temió a los vivos.

Lo encontré empapado,

en la puerta de mi casa.

Estaba perdido,

olfateando con las manos,

tanteando a ciegas,

viendo qué pasa,

sin planes

pero con fuego

y sed

mucha sed.

Luego lo ví partir... y pensé:

"es fácil confundir los sueños con la realidad

adictivo y peligroso".

Pero una noche de invierno

lluviosa y espesa…

qué hermoso misterio

puede volverse la vida.

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