Hace dos años tuve un sueño lúcido increíblemente real.
Estábamos en mi habitación formando una ronda de la cual participaban: Luis Alberto Spinetta, mi hermano, un amigo y yo. No me acuerdo muy bien si hablamos de su muerte, él ya no estaba en el mundo material y todos en esa habitación lo sabíamos, Luis mejor que nadie.
La sensación que recuerdo es que todos estábamos enamorados de su presencia, y de manera natural y fluída se prestó para responder nuestras preguntas. Estoy segura que habló de los principos básicos de la vida, que nos trató de enseñar su visión del mundo y que con mucho humor nos dejó la boca abierta.
El flaco estaba ahí, diciéndonos la posta.
Era obvio que la música también debía participar, y nos invitó a una zapada. Me acuerdo como si fuese hoy, a mí me dió un bajo para tocar. Lo miré y le dije: "Yo apenas toco la guitarra, de bajo ni idea, y menos frente a vos". A lo que él me respondió: "¿De qué te preocupás? si esto es un sueño, agarralo y tocá, va a sonar"
Cuando me desperté, al otro día, estaba convencida de que todos los allí presentes habíamos soñado lo mismo. No fué así. Pero el eco duró por días.
Algunos meses después, durante esos días en los que por alguna razón El Flaco vuelve todo el tiempo, traté de recordar qué me dijo, y me salió esto:
Ensoñando a Luis:
Aguas claras iluminan el verde de tu bosque todo
y tu voz-viento sopla en mi oído, descifrando el mensaje
que encripta el mandala:
"En el frondoso corazón de este verde silencioso
desnuda yace la humanidad absorta."
-Aguila dorada, no abras vuelo todavía,
cruzaré el umbral cada noche a tu encuentro
y me fundiré allí, empapada en lágrimas diamantes.
Y cantará la luz transparente en la alborada.
No hay comentarios :
Publicar un comentario