El gigante se durmió y soñó que se enamoraba



Me despliego y me encojo, me retuerzo, me aflojo
me impulso tan alto como puedo, y me quedo
ahí...
mirándote mirarme 
trayéndome o llevándome
maleándome
de norte a sur
de costado, acostado
volviéndome voluble, flotante
sabiéndome inconclusa, incluso concretándome.          
Pasaría largas horas  así…
                            
                    dejándote hacerme.