Hay un lugar a cielo abierto
en el que la tristeza te encierra, te oprime.
Es un lugar en el que las nubes hinchadas de anhelos,
pomposas se posan sobre el árido suelo.
No existe la tregua, ni lo tibio ni lo eterno.
Aquí vienen a morir las estrellas,
las montañas y los deshielos.
Hay un lugar a cielo abierto que
lo único que tiene de abierto es el cielo.