Caminé horas bajo la parra, junto a tu ausencia, hablando 
de lo que fuere; enredaderas, ladrones de autos. Y si bien
reconozco que te parecés mucho al concierto número 22 de 
Mozart, el tiempo igual pasa.
Tus cartas están en un cajón de mi escritorio, junto a un
huevo de pascua y la foto esa en la que tu vestido se parece
mucho mucho al concierto número 22 de Mozart. Pero ya
no las leo. ¿Para qué?
Vos en tu momento, yo en mi momento, ambos vamos a morir; 
y las circunstancias serán sólo eso, circunstancias.

                                                                                                
       Vicente Luy.